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Haití cambia comicios de agosto a diciembre; la inseguridad y el censo entierran la fecha original

La ilusión de celebrar elecciones el venidero 30 de agosto en Haití quedó enterrada formalmente al resolver el Consejo Electoral Provisional (CEP) posponer la primera vuelta de las presidenciales y legislativas para el 13 de diciembre de 2026. De este modo, la confirmación oficial sobre la postergación de los comicios enviada por el ente electoral al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé pulveriza cualquier duda al respecto.

A su vez, el Consejo proyectó el cierre definitivo del proceso para marzo de 2027, un paso que podría abrir la puerta a cuestionamientos legales y agregar más incertidumbre en un país que no acaba de dar el paso clave hacia la institucionalidad democrática. El propio presidente del CEP, Jacques Desrosiers, condicionó el cumplimiento de esta ruta a tres requisitos indispensables: un ambiente de seguridad, disponibilidad de recursos financieros y un compromiso político real.

La tesis de que agosto era un imposible jurídico se basaba en la estricta vigencia del decreto electoral del pasado 2 de junio. Al establecer una jornada de empadronamiento de 90 días desde el 20 de julio, el propio CEP dejó al descubierto que el censo apenas cerrará en octubre, por lo que resultaba insostenible votar en agosto. Ahora, al postergar la votación, el CEP admite la traba insuperable que la ley y las matemáticas imponían.

El gran obstáculo sigue estando en el terreno. El propio Consejo Electoral admitió que la inscripción de votantes arrancó, pero con la exclusión del Departamento Oeste, donde se ubica Puerto Príncipe, debido al dominio sangriento de los grupos armados. Con más de una veintena de municipios controlados por las bandas, el proceso electoral ha nacido mutilado, por lo que pretender realizar elecciones con el principal núcleo demográfico del país desconectado equivale a organizar un proceso sin legitimidad.

Al proyectar la publicación de resultados finales para marzo de 2027, la clase política haitiana se ha saltado la fecha límite del 7 de febrero para la entrega del poder, extendiendo un mandato interino cuya fragilidad institucional es insostenible. Si el gobierno de Alix Didier Fils-Aimé no logra quitarle el control territorial a las bandas armadas, el calendario del 13 de diciembre de 2026 seguirá la misma ruta hacia un nuevo fracaso electoral.

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